Sanidad

Dado el gran número de frutos que podemos consumir en nuestra alimentación, y lo inmediato de su uso pues no suele ser necesario un proceso culinario para ello, voy a comenzar esta sección refiriéndome a los frutos más comúnmente utilizados en nuestro país y en estas fechas.

Aceituna:
Fruto del olivo, en España podemos encontrar gran variedad de ellas.
La aceituna en sí, madura y sin salar, constituye ya un gran alimento.
De ella se extrae el aceita de oliva, con efectos colerético y colagogo que ayudan al buen funcionamiento del hígado, aparte de constituir un aderezo exquisito y actuar como suave laxante natural.
Ayuda a disolver los cálculos del hígado y el riñón.
A parte de incluirse de forma natural en la dieta, no solo crudo sino en frituras, pues de todos los aceites es el que se desnaturaliza menos en esta operación y el que permite realizarla de mejor manera por alcanzar mayor temperatura, se recomienda tomar en ayunas por la mañana una cucharada.
Por el tipo de ácidos grasos que lo componen, ayuda a evitar y a combatir la arteriosclerosis.
Por supuesto el mejor es el aceite virgen de poca acidez.

Almendra:
Semilla del almendro, especialmente utilizada en las fechas de Navidad, posee gran valor alimenticio.
Conviene utilizar las almendras dulces, pues las amargas contienen cianuro, causando ansiedad la ingestión de siete de ellas y en mayor número, la muerte.
Es más completo el alimento si se ingiere también la cascarilla que la envuelve.
Ricas en fósforo, son un excelente alimento para los que se dedican a los trabajos cerebrales o sufren de los nervios.
Con ella se hace una bebida que reemplaza a la leche de vaca.
Es conveniente combinarla con verduras dada la falta de agua que presenta, al igual que otros frutos oleaginosos.
Su aceite es utilizado aplicándose como emulsión con agua sobre la piel, para hidratarla y darle tersura.

Castaña:
Semilla del castaño dulce, de gran fuerza nutritiva, si se ingiere cruda favorece el tránsito intestinal por las aristas que quedan aún después de masticada, y refuerza la dentadura al hacer que trabaje en la masticación.
Cocida o asada es un agradable alimento.

Ciruela:
Es recomendable para los enfermos del estómago e intestinos.
Es diurética, nutritiva y una de las frutas más laxantes que existen, no irritando por ser emoliente.

Limón:
Es una de las frutas más medicinales que existen.
Desinfectante, pues en su jugo mueren la mayoría de los gérmenes, refuerza a su vez al organismo por la gran cantidad de vitaminas que contiene, especialmente de vitamina C.
Debe tomarse crudo y fresco para que estas no se pierdan .
Recomendable como bebida en casos de fiebre, se puede tomar a sorbos o con una paja para evitar la dentera.
Activa el flujo de la bilis, fluidifica las secreciones entéricas y desinfecta el colon evitando fermentaciones anormales.
En los cortes y heridas o hemorragias por su acidez natural comprime los vasos sanguíneos, cicatriza y desinfecta al mismo tiempo por ser germicida.
Tanto el exceso de calor como el de frío se combaten con limón.
Se dice que el zumo de limón, como el de cebolla y ajo es el más grande neutralizante que se conoce.
Favorece una piel sedosa y sin manchas en su uso tanto externo como interno.

Manzana:
Maravillosa para los enfermos del estómago, pues su débil acidez ayuda a neutralizar los ácidos de este siendo péptica y antiséptica.
Por su gran cantidad de hierro, yodo, azufre y fósforo es especialmente buena para los artríticos, anémicos, al igual que para los trabajos intelectuales y manuales.
Se ha visto también que ayuda a mantener el colesterol en las proporciones necesarias.
"Una manzana al día mantiene lejos al médico", dice un refrán inglés.

Naranja:
La fruta de la salud, es muy recomendable en las mismas afecciones que combate el limón, además del estreñimiento y las dolencias de hígado.
La cura de naranjas limpia la sangre, combate el reuma...

Nuez:
Fruto seco oleaginoso, por tener ácidos grasos insaturados ayuda a controlar el colesterol.
Por las sustancias astringentes de la fina cáscara que envuelve a la semilla, favorece la función intelectual.

Plátano:
Fácil y agradable de comer, por la gran riqueza en sales entre las que se encuentran las de calcio y fósforo se recomienda como calcificador cuando hace falta formar o conservar los huesos y para el refuerzo intelectual o en procesos nerviosos.

Uva:
De gran valor alimenticio, con sus sales y su hollejo bien mascado, son laxantes, ayudan contra los males del hígado, del estómago, de la sangre, los riñones, del reuma y de la tuberculosis.